Día de las montañas
En las serranías de cualquier parte del mundo viven miles de personas, casi siempre en condiciones desventajosas en comparación con las que residen en las zonas llanas. Tienen sobre ellos la influencia del frío intenso, las nevadas, los deslaves a causa de las lluvias orográficas, la poca fertilidad y las limitaciones para moverse y transportar los productos que garanticen la subsistencia. No tiene mucho que exhibir este mundo en términos de beneficios para quienes nacieron o decidieron vivir siempre en los macizos montañosos. Por estos días televisoras y otros medios de prensa suramericanos han dado cuenta de la intromisión de empresas transnacionales mineras en los Andes, con la amenaza de desplazar a los pobladores y desaparecer los asentamientos. Según definió la Organización de Naciones Unidas (ONU), esta jornada "es una oportunidad para crear conciencia de la importancia que ellas tienen para la vida en el planeta, de señalar las oportunidades y limitaciones que afronta el desarrollo de esas zonas, y de crear alianzas que produzcan un cambio positivo en las tierras altas del mundo". SE DESIGNÓ EL 11 DE DICIEMBRE… La Asamblea General de las Naciones Unidas designó el 11 de diciembre, a partir de 2003, Día Internacional de las Montañas. Ya están formados comités nacionales en 78 países y se han fortalecido las acciones mediante la promoción y creación de la Alianza Internacional para el Desarrollo Sostenible de las Regiones de Montaña, conocida como Alianza para las Montañas, oficializada en Johannesburgo el 2 de septiembre de 2002. La FAO está encargada de la realización de las coordinaciones pertinentes. Hoy se cierne sobre los macizos un flagelo de influencia notable: el cambio climático. Desaparecen o disminuyen los glaciares a causa de la acumulación en la atmósfera de gases que producen el denominado efecto invernadero, por lo que ha modificado no sólo el comportamiento de la temperatura, sino también el régimen de lluvias y de las nevadas, así como ha propiciado el aumento de la frecuencia de los fenómenos extremos, como las tormentas, la sequía, las inundaciones y las ondas de calor. Todos esos elementos de la naturaleza también influyen en el crecimiento y desarrollo de los cultivos principales y en las especies de animales. Las áreas elevadas del planeta han sido víctimas, además, de la deforestación indiscriminada con fines comerciales. CUBA SÍ TIENE PARA MOSTRAR En medio de ese panorama, muy marcado en la región latinoamericana, Cuba puede ser la excepción. Desde el triunfo mismo de la Revolución, en enero de 1959, el mejoramiento de las condiciones de vida y de trabajo figuró en las prioridades del Gobierno. El establecimiento del Plan Turquino Manatí ha tenido y tiene una marcada influencia en ese empeño. Hoy están garantizados los servicios de salud en todos los macizos montañosos cubanos, con equipamiento de primer nivel y un personal altamente calificado. De igual forma, tiene carácter prioritario el suministro de medicamentos y de productos alimentarios, dentro de las limitaciones económicas que afronta el país por el aún presente periódico especial y el bloqueo económico, financiero y comercial de los Estados Unidos. De igual forma, está garantiza la preservación de los sistemas ecológicos, y la tala de árboles se encuentra controlada y muy bien planificada, en aras de preservar la flora y la fauna características de esas regiones. El cultivo principal, el café, enfrenta un proceso de reordenamiento que revitaliza paulatinamente los niveles de cosecha y mejora la economía personal de los serranos, quienes tienen garantizada igualmente, la enseñanza en todos los niveles. La escasez de recursos, sin embargo, ha provocado el deterioro de las vías de acceso, uno de los problemas más serios que se afrontan hoy en las regiones montañosas cubanas. Cientos de brigadas manuales están empeñadas en mejorarlos, pero el avance resulta lento por la complejidad de los trabajos a ejecutar y el requerimiento de equipamiento y recursos financieros y materiales imprescindibles. Ese negativo factor se une a la crisis presente en la disponibilidad de los medios de transporte, para lo cual se buscan diversas alternativas, las cuales, hasta el momento, no han logrado, sin embargo, paliar la carencia en la magnitud debida. No obstante, los serranos de la isla reconocen que los derechos principales los tienen garantizados y por eso, miran con tanto orgullo las escuelitas siempre con su bandera al frente, muchas de ellas con paneles solares para "robarle" al sol la energía que requieren las computadoras, los televisores y equipos de vídeo o el policlínico recién reparado y ampliado en los servicios médicos. |

0 comentarios